¿Sueñas con bebés?

onir-29¿Has consultado alguna vez un “diccionario de sueños”? El primer libro que conozco que se asemeja a un diccionario lo escribió Artemidoro (S. II d. C.). En realidad es un libro de magia, que según lo que apareciera en el sueño podías predecir tu futuro. Los libros de sueños siguen siendo magia, nada que ver con la Ciencia. Si tomas dos diccionarios verás que para el mismo tema dan dos interpretaciones distintas. Y si tomas tres tendrás tres interpretaciones.

Si tratas de interpretar el sueño de un amigo, es posible que tu amigo tenga la opinión del sueño de otra persona. Comprobarás lo amargo de convencer a tu amigo que esa interpretación no es correcta, y discutir que si aparece tal y tal, entonces significa tal y cual, que has mirado el mejor diccionario de Internet…

Lo mismo les ocurre a los profesionales. También llegan a conclusiones distintas. Cuando dos profesionales llegan a conclusiones distintas, esto se llama falta de fiabilidad. Si además la información que estás usando es de origen desconocido, no tiene consistencia teórica, ni justificación, esto se llama falta de validez. Sin validez y sin fiabilidad no hay Ciencia. Como mucho hay magia.

Esto último también es aplicable a las interpretaciones de corte psicoanalítico. Desgraciadamente el psicoanálisis no tiene un sistema que permita validar científicamente sus fundamentos y sus afirmaciones. En el mejor de los casos puede considerarse que se trata de una acumulación e interpretación de conocimientos adquiridos en las terapias de pacientes. Así que si pedimos a dos psicoanalistas que nos interpreten un sueño, volveremos a tener dos interpretaciones distintas del mismo. Poco serio. Bueno, para ser precisos, ninguna interpretación será buena. ¿Por qué?

Los sueños en los que los niños comen pasteles pueden ser evidentes. De los sueños simbólicos de los adultos no tenemos certeza de que las interpretaciones sean correctas. Ni siquiera sabemos si es posible interpretarlos. Y no podemos interpretar porque no conocemos cómo nuestro cerebro genera los sueños. No sabemos por qué toma unos datos de nuestra memoria, los mezcla, monta esa historia y no otra, etc. Solo tenemos hasta ahora teorías, y muchos autores tienen la suya propia.

Pero si sueñas con bebés mal rollo. No lo he consultado ningún “diccionario de sueños”. Esto se desprende de en una investigación que llevamos al congreso 2016 de la ESRS. El grupo de investigación estaba formado por Ana Sánchez Díez, Leticia Renieblas, Ursula Eleonore Oberst y por mí. En esta investigación hemos tomado 132 sueños y hemos analizado su relato. Cuando aparecían determinados elementos los contabilizábamos. Así contamos cuántos personajes y qué tipo de personajes aparecían, las emociones de los personajes y si había agresiones de algún tipo. También les pedimos a las personas que rellenaran un cuestionario para ver cómo de ansiosos estuvieron tras despertar del sueño que nos contaron. Con esto ya teníamos datos para poder analizar. No teníamos ni idea de que los bebés iban a ser un problema.

Así que tomamos datos del relato y los datos del cuestionario, y estudiamos sus relaciones. Queríamos saber si solo con el relato se podría saber cuánta ansiedad tenía la persona que lo había escrito. Y la respuesta fue que sí. No lo podíamos hacer con mucha precisión, pero algo se podía saber. Al menos lo podíamos saber mejor que antes de hacer esta investigación. Algo es algo.

Vayamos con los bebés. Había varias cosas que estaban relacionadas con la cantidad de ansiedad que tendríamos cuando nos despertáramos. Una de esas cosas era la presencia de niños de menos de un año. Pero había más. La presencia de ansiedad, miedo, preocupaciones etc. en el propio sueño se trasladaba a la ansiedad al despertar. Tampoco era bueno que hubiera una amenaza de agresión física o que alguien verbalmente nos tratara mal. Esto parece lógico.

Y había cosas que amortiguaban los efectos negativos. La presencia de hombres era una de ellas ¿Por qué? No lo sabemos. Ocurre lo mismo cuando aparecen grupos de personas. Es posible que como animales sociales que somos, nos siente bien estar con personas dentro de nuestros sueños. Esto parece que nos tranquiliza.

Y hay más. Nuevamente aparecen los bebés. Si el bebé es nuestro, cuando despertemos estaremos menos nerviosos. Así que si el bebé es nuestro la cosa es positiva, pero si el bebé no es nuestro la cosa será negativa ¿Y esto por qué ocurre? No lo sabemos. El caso es que si sueñas con bebés que no son tuyos, es posible que te despiertes con más ansiedad que cuando sueñas con otras cosas.

La conclusión de nuestro estudio es que los sueños nos dan información útil del estado psicológico de la persona.

Fuente: Saez-Uribarri, I.; Renieblas, L.; Sánchez-Díez, A. & Oberst, U. (2016). Relationship between dream content and the state of anxiety upon awakening. Journal of Sleep Research, 25 (S1), P189. http://dx.doi.org/10.13140/RG.2.2.19477.32481

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