Noches de angustia: malos sueños, terrores nocturnos, pesadillas y otras malas experiencias al dormir

Los sueños son la actividad que nuestra mente realiza mientras dormimos. En ellos encontramos imágenes, sonidos, olores y otras sensaciones, con frecuencia entorno a un suceso que creemos estar viviendo en ese momento. Porque los sueños suelen acompañarse de una fuerte impresión de realidad. Es esta sensación de realidad, que muchas veces nos supera, la que hace que algunos sueños nos dejen una profunda marca. Para algunas personas que se despiertan con una elevada ansiedad (1,2), el problema no acaba con el despertar. El malestar y el miedo provocado por una pesadilla pueden durar todo el día, e incluso, algunas pueden convertirse en inolvidables, en el peor de los sentidos. Si este es tu caso necesitas consultar con un especialista en trastornos del sueño.

No en todos los momentos de nuestro dormir soñamos de la misma manera. Cuando comenzamos a dormir, con frecuencia tenemos sensaciones de caída. Por ejemplo, tenemos la imagen en nuestra mente de que estamos caminando, y de repente, tropezamos y creemos caer. En ese momento, nuestro cuerpo reacciona y se sacude sobre la cama, como si realmente estuviera reaccionando a una caída.

Cuando el sueño es ligero, nuestros sueños suelen estar acompañados de imágenes y pensamientos sobre nuestra vida ordinaria. Soñamos con nuestro trabajo, con los estudios, con quehaceres domésticos y con personas a las que solemos frecuentar. En este momento nuestros sueños no suelen tener emociones muy intensas.

¿Qué ocurre cuando nuestro dormir es más profundo? Pues en este tiempo nuestros sueños no suelen ser recordados. La actividad de nuestro cerebro se hace más lenta y el cerebro está aprovechando para repararse y deshacerse de los residuos tóxicos que se han almacenado durante el día. Sin embargo, también en este momento hay actividad mental. Los sonámbulos pueden levantarse de la cama y hacer actividades más o menos complejas. A veces muy complejas. Se conoce de sonámbulos que han sido capaces de conducir varios kilómetros estando realmente dormidos. ¿Qué les sucede a estas personas? Pues que la parte del cerebro que controla el comportamiento motor no está del todo dormida. Es como si estuvieran medio despiertos y hacen aquello que tienen en la mente en ese momento.

También durante el sueño profundo pueden aparecer los terrores nocturnos. Son frecuentes en niños. En ellos se produce un despertar muy repentino, a veces con gritos, palpitaciones e incluso pueden saltar de la cama por que piensan que algo les está atacando. El niño es posible que ni llegue a despertar completamente y a la mañana siguiente no recordará nada. El adulto recordará algo muy concreto, un monstruo, un ataque, algo peligroso.

En otros momentos de la noche nuestro cuerpo permanece inmóvil, nuestra respiración se vuelve más irregular y nuestros ojos se mueven con rapidez bajo nuestros párpados cerrados. Parece como que aún dormidos estuviéramos mirando cosas a nuestro alrededor. A esta forma de dormir le llamamos sueño REM. También se le llama sueño paradójico, por que a pesar de estar dormidos nuestro cerebro está activo como cuando estamos despiertos. Bueno, pues en esta fase REM del dormir soñamos intensamente. Soñamos historias largas que nuestra mente crea automáticamente (3). Suelen ser visuales, con una gran sensación de realidad y puede haber en ellos distintas emociones. Es como si estuviéramos viviendo otra vida mientras dormimos. Se parecen a las películas (4,5). Nosotros somos el actor principal generalmente. También hay buenos y malos, personajes secundarios, víctimas y conflictos (6). Es en esta fase del dormir cuando podemos tener malos sueños y pesadillas.

¿Y se pueden interpretar estos sueños y pesadillas? Es difícil pero posible. La principal dificultad que tiene la psicología es que no hay una forma de estar seguros de que una interpretación sea válida. Por ello hay que ser extremadamente prudentes. Esto es muy importante porque no podemos dar a nuestros pacientes una interpretación sin estar seguros de que es la correcta.

Si para los psicólogos es difícil, para los no profesionales es imposible. La interpretación de los sueños utilizando números, diccionarios, adivinaciones no hacen sino ofrecer mala información a quien la recibe. Es información errónea por la que algunas personas llegan a pagar. Es como comprar un medicamento que no cura o, que incluso, que te puede sentar mal.

A pesar de todo esto, los psicólogos, durante un tratamiento, pueden utilizar la información que dan los sueños para hacerse una idea de cómo piensa su paciente. Con ello son capaces de hacerse buenas preguntas sobre los problemas que tiene, proponer respuestas y verificar si estas respuestas son ciertas. Para el psicólogo los sueños son un acontecimiento mental que la persona ha tenido en una situación en la que estaba aislada de las exigencias de su entorno y de cualquier estímulo externo. Es, por tanto, una creación muy personal que puede reflejar la forma de pensar o los problemas de la persona. Además, durante los sueños tenemos un acceso más libre a nuestra memoria y podemos combinar recuerdos lejanos y cercanos, recuerdos de personas que pasaron por nuestra vida con personas actuales, preocupaciones con la fantasía. Es decir, los sueños son un acto creativo que todas las personas desarrollamos varias veces por la noche, aunque no lo recordemos.

¿Y toda esta creatividad para qué sirve? La ciencia todavía no sabe cuál es la función que tienen los sueños en nuestra vida. Hay muchas teorías. Una teoría destacada que explica el porqué de los sueños se centra en los primeros humanos.

Los sueños nos dieron en la antigüedad la capacidad de entrenar situaciones de la vida mientras dormíamos, aunque no fueran reales (7). Para nuestros antepasados este entrenamiento pudo ser muy importante. El medio en que vivía la humanidad era muy duro. Había animales salvajes, enfermedades y desastres naturales que eran grandes amenazas. Saber qué hacer antes de que ocurriera suponía sobrevivir o morir. Así soñar con lo que otras personas contaban de sucesos que habían tenido, o soñar con desgracias que estaban ocurriendo les permitía utilizar la creatividad de los sueños para tener más probabilidades de éxito. No quiere esto decir que soñar fuera una fórmula infalible, pero seguro que permitió que aquellos que soñaban pudieran sobrevivir más que los que no lo hacían. También permitía que con la supervivencia se transmitieran con mayor facilidad la herencia genética de los soñadores. Es decir, los sueños pueden ser como una película, un juego, o una realidad virtual que nos prepara para la vida. Ya no hay tantas amenazas en nuestra vida diaria. Sin embargo, los sueños siguen manteniendo este nivel de entrenamiento para las amenazas. De hecho, en la mitad de nuestros sueños se produce alguna amenaza, y para tres de cada cuatro amenazas damos una respuesta satisfactoria. Hoy, que ya no tenemos leones que nos acechan al salir de casa, tenemos nuestros sueños más centrados en la resolución de nuestros problemas.

Como resumen podemos decir que hay problemas muy frecuentes relacionados con el soñar y con el dormir. La noche es muy larga. Hay muchas personas que sufren pesadillas, terrores nocturnos, sonambulismo, insomnio, parálisis al despertar, largas pausas de respiración mientras duermen, tienen problemas con sus piernas por la noche u otros problemas muy diversos. Afortunadamente, muchos de estos problemas tienen soluciones médicas y/o psicológicas muy satisfactorias.

Merece la pena consultar con un profesional para mejorar o eliminar el sufrimiento. Las soluciones no pasan siempre por el uso de fármacos y algunos cambios en nuestras costumbres o remedios naturales nos pueden ayudar mucho. Obviamente depende de cada caso y es necesario una valoración previa del problema.

Iñigo Saez Uribarri.

Investigador. Licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid. Especialidad en Psicología Clínica. Máster en Medicina y Fisiología del sueño. Psicólogo Colegiado BI05070. Habilitado para ejercer actividades sanitarias. Experiencia profesional en Psicología Online.

Email: inisaezu@yahoo.es

Facebook: Onirotest

Whatsapp: +34 658 738 230

Psicólogo de We Doctor:  https://tuconsulta.we-doctor.com/agenda/3604507

Referencias:

(1) Saez-Uribarri I. Cinco elementos del contenido de los sueños relacionados con la ansiedad en el momento del despertar. XXVII Reunión Anual de la Sociedad Española de Sueño 2019; 2019. https://doi.org/10.13140/RG.2.2.17172.35208/1

(2) Saez-Uribarri I, Renieblas L, Sanchez-Diez A, Oberst U. Relationship between dream content and the state of anxiety upon awakening. Journal of Sleep Research 2016;25(Suppl. 1):P189. https://doi.org/10.13140/RG.2.2.19477.32481

(3) Saez-Uribarri I. More complex dreams with emotions or aggressions are associated with longer reports. Sleep Medicine 2013;14(Supplement 1):e253-e254. https://doi.org/10.1016/j.sleep.2013.11.614

(4) Saez-Uribarri I. La ansiedad al despertar y las características de los personajes de los sueños. Vigilia-Sueño 2008;20(2):61-72.

(5) Saez-Uribarri I, Oberst U. Attributes of the Dream Self related to anxiety upon awakening and its dimensionality. International Journal of Dream Research 2020:29-39. https://doi.org/10.11588/ijodr.2020.1.63727

(6) Saez-Uribarri I, Sanchez-Diez A, Renieblas L, Oberst U. The dream self’s perception of aggressions and its avoidance or confrontation reactions. Journal of Sleep Research 2016;25(Suppl. 1):P188. https://doi.org/10.13140/RG.2.2.31221.37601

(7) Revonsuo A. The reinterpretation of dreams: An evolutionary hypothesis of the function of dreaming. Behav Brain Sci 2000;23(06):877-901. https://doi.org/10.1017/s0140525x00004015

Sorprende el número de pesadillas con el Covid-19

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Hay una impresión generalizada entre los investigadores del sueño y en los profesionales de la salud de que la actual pandemia está afectando a nuestros sueños y está incrementando las pesadillas, tal y como si se tratara de una forma de suceso traumatizante. Por ello varios investigadores han puesto en marcha estudios para conocer este fenómeno. Además lo que está sucediendo es una oportunidad para analizar la función de los sueños y mejorar el tratamiento de algunos trastornos.

En estos días hay muchos factores que pueden influir sobre nuestros sueños. Por una parte, el confinamiento ha cambiado nuestros hábitos de sueño. Hay personas que no están trabajando o están teletrabajando y que disponen de más tiempo para dormir, o que tienen menos actividad física y mental que les produce menos cansancio, o que han dejado sus rutinas horarias en manos de un cierto descontrol, o que sufren de un fuerte estrés laboral por trabajar en un sector esencial, o una fuerte ansiedad por haberse quedado sin trabajo y pasar por dificultades económicas, o que tienen algún familiar afectado o que incluso han visto fallecer a alguna persona relevante. Han aumentado además las preocupaciones por nuestra situación personal, de nuestra familia, de nuestros amigos, por el futuro económico y por los cambios sociales que pueden venir. Estos cambios y preocupaciones pueden colarse en nuestros sueños y convertirse en pesadillas.

Por otra parte, la información que nos llega nos está produciendo estrés y ansiedad, reacciones lógicas de nuestro organismo que lo preparan para hacer frente a esta amenaza. El estrés y la ansiedad aumentan nuestro estado de alerta y nos permiten estar más atentos a lo que ocurre a nuestro alrededor. Ahora abrir una puerta, pulsar un botón del ascensor o viajar junto a otras personas ya no es algo que hacemos con el piloto automático, ponemos en ello toda nuestra atención para evitar una contaminación con el virus. Nuestro organismo también está más preparado para el ataque o la huida ante una amenaza inminente. Si alguien tose en nuestra cara se puede esperar una respuesta airada o incluso agresiva con la que responder a la amenaza de contagio. Son respuestas evolutivamente normales, adaptadas a la supervivencia de los humanos como especie.

Una de las posibles funciones del sueño es el procesamiento de emociones como la ansiedad o el miedo. También los sueños suelen hacerse eco de nuestras preocupaciones. Por ello se esperaba que estos factores, junto con el bombardeo constante de información sobre una amenaza inminente de muerte, iba a producir un efecto en los sueños similar al que se produce en una situación traumatizante. Algunas personas, después de pasar por un suceso que amenaza sus vidas sufren un Trastorno de Estrés Postraumático (TEP). Las personas con TEP padecen de forma continua flashbacks y pesadillas que traen el recuerdo de lo sucedido con gran viveza. Las pesadillas se producen cuando la función del sueño de aplacar las emociones falla. Con el tiempo las pesadillas van cambiando y se vuelven más simbólicas, pero pueden durar años o no desaparecer, provocando malestar que puede extenderse a lo largo del día. Esta situación que vivimos parece que debería tener en nosotros un efecto similar al TEP, haciéndonos tener pesadillas.

Por todo ello, no es de extrañar que algunos investigadores (1) afirmen que se ha incrementado el recuerdo de los sueños un 35%, que tenemos un 15% más de sueños negativos, y que han aumentado las pesadillas y las parasomnias.

Por tanto, la pregunta obligada es: ¿Es cierto que los sueños de ahora son distintos de los habituales?

Un estudio que estoy realizando está aportando datos sorprendentes. El estudio comparó las respuestas de un grupo de 486 personas unos años antes de la crisis del Covid19 (grupo SIN) con las de otro grupo de 616 personas durante la crisis del coronavirus (grupo Covid). A los dos grupos se les pasó un test para valorar el nivel de ansiedad cuando despertaron y se les hizo preguntas sobre sus sueños. Al grupo Covid se le hizo además algunas preguntas sobre su percepción de la pandemia.

Dos aspectos están resultando muy curiosos. El primero es que no se están produciendo más pesadillas con el Covid-19. En el grupo SIN, el 3,1% de los sueños fueron pesadillas. Esto quiere decir que cada día 3 personas de cada 100 se despiertan con una pesadilla. Aunque pueda parecer un porcentaje bajo, el número de personas afectadas es muy grande a nivel de población, y esto ocurriría 365 días al año. Cabría esperar además que el porcentaje aun fuera mayor en el grupo Covid. Pero no lo fué. Una vez eliminados aquellos aspectos que hacían a los grupos diferentes, como la edad, horas que habían dormido, etc., no se encontraron diferencias significativas. En esta investigación se ha definido pesadilla como un sueño que es bien recordado, que causa miedo o ansiedad y que llega a despertar al soñante.

¿Qué datos apoyan este resultado?

  1. El grupo Covid recordó menos sus sueños. Un 10% más de personas del grupo Covid dijo no recordar nada de su sueño.
  2. Tampoco dijeron que sus sueños les provocaron más miedo o ansiedad. Los dos grupos obtuvieron datos similares cuando se les preguntó específicamente por ello.
  3. Cuando se les preguntó directamente si su sueño fue una pesadilla no dijeron más que sí. También aquí los datos fueron similares. El 12% de las personas calificó su sueño como una pesadilla. Esto son cuatro veces más pesadillas que el criterio técnico que se ha utilizado en el estudio.
  4. Tampoco soñaron más con temas repetitivos. En los sueños en los que se repiten cosas son con frecuencia pesadillas, como ocurre en el TEP.

Pero no todo ha sido tan normal, hay un segundo resultado llamativo. Cuando los dos grupos respondieron al test de ansiedad al despertar (CEAD) no obtuvieron puntuaciones parecidas. Eliminados también aquellos aspectos que hacían a los grupos diferentes, el grupo Covid había aumentado un 4,9% su nivel de ansiedad. Podría parecer poco, y poco perceptible, pero no lo es. Esta ansiedad no se distribuye de forma uniforme, y a algunos nos tocará más y a otros menos. Habrá personas que incluso hayan bajado su ansiedad con el confinamiento al no llevar la vida estresada que llevaban. Otros, como el personal sanitario o de servicios esenciales habrá tenido un aumento de la ansiedad al despertar notable.

¿Y cómo influye esta ansiedad en los sueños que estamos teniendo? Existe relación entre la ansiedad que una persona tiene cuando se despierta y los sueños que ha tenido. Los sueños preceden al despertar y lo que haya ocurrido en el último sueño que recordemos dejará su efecto sobre nuestro despertar, incluso si no lo recordamos. De hecho, hay la misma ansiedad entre los que recuerdan y los que no recuerdan (2). Pues al aumentar la ansiedad podemos esperar que en nuestros sueños ocurran una o varias de estas cosas (3, 4):

  • Que nosotros, como personaje del sueño, tengamos más sentimientos negativos como tristeza o angustia.
  • Que aparezcamos inapropiados socialmente, como por estar desnudos o hacer algo inadecuado.
  • Que seamos atacados por animales o personas, y tengamos que huir o defendernos.
  • Que aparezcan personajes que nos hagan sentir mal, como dificultándonos hacer un examen.
  • Que haya víctimas, por una agresión, desastre natural, enfermedad, etc.
  • Que nos sintamos desconcertados por lo que ocurre en el sueño.

Las conclusiones que se pueden sacar es que no hay más pesadillas con la crisis del Covid-19 pero que nuestra ansiedad al despertar ha sido algo mayor. Nuestros sueños han podido por ello modificarse y quizá como dice alguna teoría, nos esté ayudando a afrontar mejor la amenaza (5) y a procesar mejor tanta emoción negativa (6). Son buenas noticias porque a nivel general no parece que se esté produciendo un efecto traumatizante, y que tampoco vaya a dejar secuelas sobre la población. Así que saldremos de ésta airosos. Al menos la mayoría. Como los resultados no se distribuyen por igual, habrá personas que hayan estado más expuestas o que sean más vulnerables que puedan desarrollar un TEP. Estoy pensando en el personal sanitario o en enfermos hospitalizados por ejemplo. Las personas que a raíz de esta crisis hayan sufrido cambios en su personalidad, tengan problemas en sus relaciones sociales, problemas de atención, revivan escenas que han vivido durante la crisis o tengan pesadillas, deberían consultar sus síntomas con un profesional.

No quiero dejar pasar la ocasión sin mostrar mi agradecimiento a las cientos de personas que han hecho posible esta investigación respondiendo al cuestionario que se distribuyó por Internet. Su aportación se presentará en un avance de resultados en el próximo congreso de la European Sleep Research Society y los resultados definitivos en una revista internacional.

Referencias

(1) Renner R. The pandemic is giving people vivid, unusual dreams. Here’s why. National Geographic 2020 April 15.

(2) Saez-Uribarri I. Recalling your dreams won’t make you nervous in the morning. Sleep Med 2013;14(Suplement 1):e254-e254.

(3) Saez-Uribarri I. La ansiedad al despertar y las caracterí­sticas de los personajes de los sueños. Vigilia-Sueño 2008;20(2):61-72.

(4) Saez-Uribarri I, Oberst U. Attributes of the Dream Self related to anxiety upon awakening and its dimensionality. International Journal of Dream Research 2020:29-39.

(5) Revonsuo A. The reinterpretation of dreams: An evolutionary hypothesis of the function of dreaming. Behav Brain Sci 2000;23(06):877-901.

(6) Yu CK. Emotions before, during, and after dreaming sleep. Dreaming 2007;17(2):73-86.

 

 

 

Una investigación con pacientes narcolépticos encuentra claves en el recuerdo de los sueños

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Un estudio desvela un aspecto clave para saber por qué y cuándo recordamos los sueños. Investigadores de varias universidades italianas han descubierto que una mayor actividad electrofisiológica en el cerebro promueve el recuerdo de los sueños. Un cerebro más activado tanto en el sueño REM como en el NREM aumenta la probabilidad de recordar los sueños. Sus conclusiones también fortalecen la idea de que las áreas parietales son cruciales no solo para generar la experiencia del sueño, sino también en el procesamiento de la memoria que lleva a recordar.

Los investigadores analizaron los datos de electroencefalografía de 43 pacientes adultos con narcolepsia tipo 1 no medicados. Los pacientes no habían sido diagnosticados previamente y fueron sometidos a un estudio de latencias múltiples de sueño. La narcolepsia tipo 1 afecta ampliamente la arquitectura del sueño con una transición rápida al sueño REM, tanto en la noche como en el sueño diurno. La ocurrencia de repetidos períodos REM al inicio del sueño durante la prueba de latencias, ofrece una oportunidad única para identificar patrones de EEG. Es posible de esta forma aprender a predecir el recuerdo de los sueños.

Los pacientes fueron seleccionados por alternar despertares con recuerdo y sin recuerdo de soñar. Al final de cada siesta en la prueba se les preguntó si recordaban haber soñado. Los investigadores habían registrado durante las siestas la potencia del EEG del cuero cabelludo y un índice específico de activación cortical (relación de potencia delta / beta). Finalmente los investigadores compararon por separado el recuerdo en sueño REM y NREM.

La investigación desveló que el recuerdo de los sueños se asoció con una mayor desincronización del EEG en REM y No REM en áreas corticales parcialmente superpuestas. Se obtuvieron tres observaciones de interés en el EEG cuando hay recuerdo del sueño:

  1. Menor poder delta sobre áreas centro-parietales durante ambas etapas
  2. Mayor poder beta en las mismas áreas corticales durante el No REM
  3. Valores más bajos en la relación delta / beta durante el No REM en la mayoría de las ubicaciones del cuero cabelludo.

Fuente: D’Atri, A., Scarpelli, S., Schiappa, C., Pizza, F., Vandi, S., Ferrara, M., … & De Gennaro, L. Cortical activation during sleep predicts dream experience in narcolepsy. Annals of Clinical and Translational Neurology. https://doi.org/10.1002/acn3.718

Hipersomnolencia y otros síntomas en narcolépticos y sus familiares

18952648_1597919380250320_577777805466086944_nInvestigadores de varias universidades americanas como Stanford, Toronto y Columbia, han realizado un estudio entre pacientes narcolépticos y sus familias. El objetivo del estudio fue valorar la evolución de los síntomas de la narcolepsia en familiares de primer, segundo y tercer grado. Los participantes narcoléticos fueron evaluados y diagnosticados previamente por un especialista en un centro clínico del sueño. Los miembros de la familia se dividieron según su relación de sangre con los narcolépticos y se dividieron en familias multiplex (es decir, más de un caso de narcolepsia) y simplex (solo un caso de narcolepsia).

Un total de 1.123 miembros de 72 familias fueron identificadas como miembros de familias multiplex, mientras que el resto de la muestra fueron familias simplex (n = 2.132). Para realizar el estudio se entrevistaron telefónicamente a narcolépticos y familiares en dos ocasiones con una diferencia de entre cinco y siete años. También se entrevistó dos veces a un grupo de control (n = 178) compuesto por cónyuges o residentes en el domicilio.

La hipersomnolencia es más frecuente en miembros de familias con narcolépticos que en sujetos de control. Los miembros de las familia simplex y multiplex tienen diferentes perfiles que justifican el interés de estudiarlos por separado. Las familias multiplex tuvieron mayor incidencia y cronicidad en hipersomnolencia que los miembros de las familias simplex y el grupo de control. La parálisis del sueño también fue más común en familias multiplex, y con alta incidencia en sus familiares de segundo y tercer grado. Las alucinaciones hipnagógicas tuvieron una incidencia similar entre las familias multiplex y simplex, pero la incidencia y la cronicidad fueron significativamente más altas entre las familias multiplex.

Cabe destacar que el aumento del índice de masa corporal (IMC) en la primera evaluación predijo significativamente la hipersomnolencia en la segunda evaluación: cuanto más alto era el peso de los miembros de la familia, mayor era el riesgo de ser hipersomnolentes unos años más tarde. Un hallazgo similar se obtuvo recientemente en un estudio sobre sueño y salud cardiovascular. Los autores encontraron que el aumento de peso tenía un efecto perjudicial sobre la somnolencia que solo podía explicarse parcialmente por la gravedad del Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño.

Los investigadores concluyen que los individuos que vienen de familias multiplex tienen un mayor riesgo de una amplia gama de síntomas de narcolepsia en comparación con las familias simplex.

Fuente: Ohayon, M. M., Black, J., Krystal, A. D., Shapiro, C. M., Swick, T. J., Bogan, R., & Wells, C. C. (2019). Longitudinal study of narcolepsy symptoms in first, second, and third-degree relatives of simplex and multiplex narcolepsy families doi:https://doi.org/10.1016/j.sleep.2018.06.015

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Hay imágenes en los sueños de las personas invidentes?

Una pregunta frecuente sobre los sueños suele ser si las personas invidentes son capaces de soñar. Actualmente se afirma que las personas con ceguera congénita no tienen imaginería visual y, por lo tanto, no pueden representar contenidos visuales en sus sueños. Helder Bértolo, Teresa Paiva, Lara Pessoa, Tiago Mestre, Raquel Marques y Rosa Santos de la Faculdad de Medicina de Lisboa estudiaron cuantitativamente la existencia de imágenes visuales en personas ciegas. También las relacionaron con medidas objetivas tomadas con electroencelografía (EEG) mediante un indicador de actividad visual. La investigación se llevó a cabo a través de grabaciones de los relatos de los sueños y polisomnografías durante el sueño nocturno y en los hogares de los voluntarios. Los despertares programados durante la noche proporcionaron los datos necesarios para el análisis del sueño y el EEG. Por la mañana, se pidió a los sujetos que hicieran un dibujo de las imágenes de sus sueños. Las 10 personas congénitamente ciegas fueron comparadas con 9 sujetos con visión normal. Los dos grupos presentaron índices de actividad visual equivalentes. Tampoco hubo diferencias en el análisis de la representación gráfica de las imágenes del relato. Sin embargo, los sujetos ciegos presentaron una tasa de recuerdo de sueños más baja que los videntes (27% versus 42%). Se observó en el electroencefalograma que las personas ciegas tienen una actividad alfa significativamente menor en la derivación central del EEG. En conclusión, las personas con ceguera congénita tienen contenido visual en sus sueños y son capaces de dibujarlo.31963887_2037448906297363_8438423951276769280_n

Fuente: Bértolo, H., Paiva, T., Pessoa, L., Mestre, T., Marques, R., & Santos, R. (2003). Visual dream content, graphical representation and EEG alpha activity in congenitally blind subjects doi: https://doi.org/10.1016/S0926-6410(02)00199-4

Cómo tratar las pesadillas infantiles

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Pauline es la madre de una niña de doce años. La niña hace tiempo tiene siempre la misma pesadilla cuando duerme, un ser controla su mente y tiene que matar a todo el mundo. El sueño le asusta y le angustia. Pauline no sabe cómo ayudar a su hija con la pesadilla. Algunas personas le han recomendado que le compre una mascota para que duerma con ella. Ahora la niña duerme con los padres y esto parece que ha mejorado la situación.

Comprar una mascota puede solucionar el problema pero crear otros. Es una buena idea si se quiere reforzar el amor a los animales, crear conductas de cuidado y responsabilidad u otro valor que los padres consideren que una mascota puede promocionar. Aunque puede suponer una sobrecarga para la familia y una implicación que habría que prever con cuidado. Tampoco es una buena estrategia educativa. ¿Qué hacer con el niño/a cuando tenga el primer desengaño amoroso?

Dormir con ella puede ser una solución a corto plazo pero a la que se debe poner fecha de caducidad, salvo que los padres sean defensores del colecho, que es poco frecuente. Sin embargo ayudarle a afrontar el problema y darle herramientas para afrontar las pesadillas puede fomentar su independencia.

Lo primero que yo haría es ver si en la vida de vuestro hijo/a hay alguna fuente nueva de ansiedad. Por ejemplo un problema en el colegio, en la familia, con los amigos, sobrecarga de tareas, etc. Aunque crecer y enfrentarse a los cambios que vienen con el desarrollo puede ser ya bastante fuente de estrés. Y para ver si es así hablaría mucho con ella.

Lo segundo puede ser introducir hábitos para reducir la ansiedad. La ansiedad y el estrés puede ser el origen de las pesadillas. El ejercicio físico bajará la ansiedad y aumentará su autoestima.

La tercera cosa que haría es afrontar el tema de la pesadilla tal cual. Si recuerda alguna película, libro, historia que le hayan contado que esté relacionada con la pesadilla. Cómo actuaría si ocurriera en la realidad. Cómo de real es la historia o si alguien puede llegar a tener esa capacidad.

Y la cuarta, y relacionada con la anterior, daría estrategias para afrontar el miedo en los sueños. Los sueños son permeables y se puede modificar su contenido. El solo hecho de hablar de ellos los puede modificar. En los niños el simbolismo y la magia pueden ser una herramienta muy útil. Aquí van algunas ideas para modificarlos y afrontar el contenido que produce ansiedad y miedo:

  • Dar poder especial al niño/a para afrontar lo que ocurre en los sueños. Podemos dar un objeto imaginario que dé poder y proteja de las amenazas. Por ejemplo un anillo o una armadura. Podemos pedir al niño/a que cierre los ojos antes de dormir y simular que le damos el anillo, la espada, la armadura, etc. Podemos pedirle que lo visualice y simular que nos enfrentamos a amenazas y que las vencemos.
  • Crear un lugar seguro. Esto también es aplicable a adultos. Se trata de crear un espacio mental que sirva de retiro cuando la ansiedad, el miedo el estrés u otra emoción negativa nos invada. No se trata de una huida si no de un lugar en el que recobrar fuerzas y relajarse para afrontar después. En los niños/as puede ser la guarida de su personaje favorito (si el personaje es humorístico mejor). Antes de dormir se trataría de reproducir con la imaginación la guarida del personaje o el lugar mágico de refugio, sentirse bien en el lugar, visualizar al personaje, imaginar algo gracioso con él, etc. Decir al niño, siempre que te sientas mal en el sueño puedes venir aquí a descansar. Repetir la fórmula para que el niño se quede con el tema. Se le puede pedir que repita la frase varias veces antes de dormir.
  • Reescribir la historia. Esta técnica es un clásico en el tratamiento de las pesadillas y se utiliza también el adultos. Se trata de escribir la pesadilla, pero introduciendo cambios en el desenlace. Se pide al niño/a que cambie el final por un desenlace positivo. Que el niño introduzca realismo, humor, afrontamiento de la amenaza, etc. Se le puede simplemente preguntar: Y tú qué harías para que la historia acabe bien? Comentar y dar ideas realistas para afrontar el miedo y la ansiedad puede completar la técnica.

Y una última cuestión, a veces las pesadillas no lo son. Otros problemas pueden confundirse con las pesadillas tales como la epilepsia y los terrores nocturnos. O pueden constituir un trastorno psicológico en sí mismo. Si el problema persiste hay que consultar al especialista.

Un apunte sobre la narcolepsia y el gluten

No soy un experto en narcolepsia y mucho menos en alimentación. Pero no he podido evitar un arrebato de curiosidad por la posible relación entre las dietas libres de gluten y la mejora en los síntomas de la narcolepsia.
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Para conocer algo sobre ello he consultado en la Biblioteca Nacional Americana de Medicina de Entidades de Salud (PubMed). Esta es una fuente de información médica fiable que recoge los artículos científicos de las revistas médicas más prestigiosas a nivel mundial. La documentación que se maneja en esta base de datos es enorme y es consultada habitualmente por profesionales de la salud. Para hacernos una idea del volumen de información que almacena hay que decir que contiene, a día de hoy, 26 millones de referencias. La información que almacena no está dirigida al público general por lo que puede ser de difícil lectura.

Dada mi ignorancia, no voy a entrar en la conveniencia de una dieta libre de gluten. Sin embargo sí quiero facilitar un dato que me ha sorprendido. He hecho una consulta en esta base de datos para ver cuantos documentos trataban la cuestión. Hay 2.342 artículos que contengan en su título la palabra narcolepsia: (narcolep*[Title]) y 3.218 sobre el gluten (gluten*[Title]).

Pues bien, combinando narcolepsia y gluten, y haciendo la búsqueda un poco más flexible, el resultado de la búsqueda es cero (narcolep*[Title]) AND gluten[Title/Abstract]. No hay ningún artículo entre los 26 millones de documentos que trate con profundidad este asunto.

Y esto ¿qué significa?

En mi opinión hay dos conclusiones que se pueden sacar:

  1. No hay ningún estudio que trate con suficiente especificidad la relación entre la narcolepsia y el gluten.
  2. Este asunto no ha captado el interés de la comunidad científica. Esto puede deberse a que no hay indicios previos que hagan sospechar de que esta relación exista. Hacer una investigación es muy costoso en recursos materiales y humanos. Si no hay una sospecha de que se va a encontrar algo no se investiga. Los investigadores no trabajan al azar, lo hacen tratando de obtener resultados positivos.

¿Y qué hubiera ocurrido si hubiéramos consultado dos conceptos que sí están relacionados? Por ejemplo celiaquía y gluten. El resultado de esta búsqueda es de 3.082 documentos (celiac[Title]) AND gluten[Title/Abstract].

En mi opinión, la recomendación que puede hacerse después de esto, es que es mejor esperar a que se aborde este tema por la comunidad científica. Entre tanto yo no haría ningún esfuerzo mientras no haya alguna evidencia suficientemente específica.

Pero yo no soy médico y estaré encantado si algún profesional de la medicina del sueño hace alguna aportación.

¿Sueñas con bebés?

onir-29¿Has consultado alguna vez un “diccionario de sueños”? El primer libro que conozco que se asemeja a un diccionario lo escribió Artemidoro (S. II d. C.). En realidad es un libro de magia, que según lo que apareciera en el sueño podías predecir tu futuro. Los libros de sueños siguen siendo magia, nada que ver con la Ciencia. Si tomas dos diccionarios verás que para el mismo tema dan dos interpretaciones distintas. Y si tomas tres tendrás tres interpretaciones.

Si tratas de interpretar el sueño de un amigo, es posible que tu amigo tenga la opinión del sueño de otra persona. Comprobarás lo amargo de convencer a tu amigo que esa interpretación no es correcta, y discutir que si aparece tal y tal, entonces significa tal y cual, que has mirado el mejor diccionario de Internet…

Lo mismo les ocurre a los profesionales. También llegan a conclusiones distintas. Cuando dos profesionales llegan a conclusiones distintas, esto se llama falta de fiabilidad. Si además la información que estás usando es de origen desconocido, no tiene consistencia teórica, ni justificación, esto se llama falta de validez. Sin validez y sin fiabilidad no hay Ciencia. Como mucho hay magia.

Esto último también es aplicable a las interpretaciones de corte psicoanalítico. Desgraciadamente el psicoanálisis no tiene un sistema que permita validar científicamente sus fundamentos y sus afirmaciones. En el mejor de los casos puede considerarse que se trata de una acumulación e interpretación de conocimientos adquiridos en las terapias de pacientes. Así que si pedimos a dos psicoanalistas que nos interpreten un sueño, volveremos a tener dos interpretaciones distintas del mismo. Poco serio. Bueno, para ser precisos, ninguna interpretación será buena. ¿Por qué?

Los sueños en los que los niños comen pasteles pueden ser evidentes. De los sueños simbólicos de los adultos no tenemos certeza de que las interpretaciones sean correctas. Ni siquiera sabemos si es posible interpretarlos. Y no podemos interpretar porque no conocemos cómo nuestro cerebro genera los sueños. No sabemos por qué toma unos datos de nuestra memoria, los mezcla, monta esa historia y no otra, etc. Solo tenemos hasta ahora teorías, y muchos autores tienen la suya propia.

Pero si sueñas con bebés mal rollo. No lo he consultado ningún “diccionario de sueños”. Esto se desprende de en una investigación que llevamos al congreso 2016 de la ESRS. El grupo de investigación estaba formado por Ana Sánchez Díez, Leticia Renieblas, Ursula Eleonore Oberst y por mí. En esta investigación hemos tomado 132 sueños y hemos analizado su relato. Cuando aparecían determinados elementos los contabilizábamos. Así contamos cuántos personajes y qué tipo de personajes aparecían, las emociones de los personajes y si había agresiones de algún tipo. También les pedimos a las personas que rellenaran un cuestionario para ver cómo de ansiosos estuvieron tras despertar del sueño que nos contaron. Con esto ya teníamos datos para poder analizar. No teníamos ni idea de que los bebés iban a ser un problema.

Así que tomamos datos del relato y los datos del cuestionario, y estudiamos sus relaciones. Queríamos saber si solo con el relato se podría saber cuánta ansiedad tenía la persona que lo había escrito. Y la respuesta fue que sí. No lo podíamos hacer con mucha precisión, pero algo se podía saber. Al menos lo podíamos saber mejor que antes de hacer esta investigación. Algo es algo.

Vayamos con los bebés. Había varias cosas que estaban relacionadas con la cantidad de ansiedad que tendríamos cuando nos despertáramos. Una de esas cosas era la presencia de niños de menos de un año. Pero había más. La presencia de ansiedad, miedo, preocupaciones etc. en el propio sueño se trasladaba a la ansiedad al despertar. Tampoco era bueno que hubiera una amenaza de agresión física o que alguien verbalmente nos tratara mal. Esto parece lógico.

Y había cosas que amortiguaban los efectos negativos. La presencia de hombres era una de ellas ¿Por qué? No lo sabemos. Ocurre lo mismo cuando aparecen grupos de personas. Es posible que como animales sociales que somos, nos siente bien estar con personas dentro de nuestros sueños. Esto parece que nos tranquiliza.

Y hay más. Nuevamente aparecen los bebés. Si el bebé es nuestro, cuando despertemos estaremos menos nerviosos. Así que si el bebé es nuestro la cosa es positiva, pero si el bebé no es nuestro la cosa será negativa ¿Y esto por qué ocurre? No lo sabemos. El caso es que si sueñas con bebés que no son tuyos, es posible que te despiertes con más ansiedad que cuando sueñas con otras cosas.

La conclusión de nuestro estudio es que los sueños nos dan información útil del estado psicológico de la persona.

Fuente: Saez-Uribarri, I.; Renieblas, L.; Sánchez-Díez, A. & Oberst, U. (2016). Relationship between dream content and the state of anxiety upon awakening. Journal of Sleep Research, 25 (S1), P189. http://dx.doi.org/10.13140/RG.2.2.19477.32481